jueves, noviembre 30, 2006

Emilio Mola . José Sanjurjo -Queipo de Llano









“...Yo mismo propuse a Franco para que fuese el mando militar único porque considero que es lo que procede. Mi misión es estar en el frente y limpiar el Norte de tanta escoria acumulada. Tiempo habrá mañana de establecer la fórmula de gobierno que requiera España” (“El hombre de la leica”, Fermín Goñi, página 406).
Realmente, ¿era este el modo de pensar del general Emilio Mola? Es posible. Al menos esta es la imagen que el navarro Fermín Goñi presenta del organizador de la sublevación militar que puso fin a la II República Española :
http://www.diariosigloxxi.com/noticia.php?id=11002




En los pueblos y ciudades que se iban conquistando, se aplicó por orden suya la misma política represiva que en los barrios sevillanos, por lo que durante bastante tiempo ha sido recordado con terror en muchos pueblos andaluces. Nombrado por Franco Jefe del Ejército de Operaciones del Sur fue el encargado de organizar las fuerzas de la región andaluza, actuando con una gran independencia durante toda la guerra, lo que le valió una cierta antipatía por parte de Franco, poco acostumbrado a que no se contara con él en todas las decisiones.
Andalucía se convirtió casi en un feudo de Queipo de Llano, que dictaba disposiciones comerciales, repartía licencias de exportación a través de los puertos de Sevilla, Cádiz, Huelva y Algeciras, extendía el cultivo del arroz (muy escaso al quedar Valencia en zona republicana) a las marismas del Guadalquivir e incluso construía viviendas sociales y poblados de colonización mediante la compra a precios simbólicos de tierras a aquellos terratenientes que, en algún modo, habían simpatizado con el régimen republicano. De todas estas actuaciones no se rendían cuentas oficiales a la Junta de Burgos.
Al finalizar la guerra en
1939, fue nombrado teniente general, al ser restablecido este rango que había sido eliminado por la República. Enviado, por orden de Franco, al frente de una misión militar a Italia, como una forma de librarse de su incómoda presencia.
A su vuelta fue nombrado Capitán general de la II Región Militar, con cabecera en Sevilla, aunque no ocultó nunca, ni en público ni en privado, su animadversión hacia el dictador. Mediante decreto de 26 de febrero de 1944, (Diario Oficial del 3 de marzo de 1944), se le concedió la
Cruz Laureada de San Fernando la cual, posiblemente debido a sus discrepancias con el general Franco, no le había sido otorgada al finalizar la guerra. Falleció el día 9 de marzo de 1951, en un cortijo, denominado Gambogaz que poseía en los alrededores de Sevilla, siendo enterrado al día siguiente en la basílica de la Virgen de la Macarena, de la que había sido nombrado en vida Cofrade de Honor. Actualmente esta Imagen luce la madrugada del Viernes Santo el fajín del general.


Cuenta también un singular viaje del militar sevillano Queipo de Llano, entonces «exilado» forzoso por orden de Franco como agregado militar en la embajada de Italia con orden de no volver a España, en el que el ex capitán general de Andalucía visitó a su familia en la aduana de Canfranc (en 1943) porque se quedó en la parte francesa, gracias al estatuto especial de la estación de doble jurisdicción.